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Salmorejo de Remolacha con Peras Asadas y Queso Azul

Os traemos un plato tan sencillo como irresistible. ¡Ideal para sorprender a familia y amigos! Por ejemplo, en Navidad ¿Te atreves a prepararlo en casa?

Preparación
10 min / 3 h enfríar
Personas
4
Dificultad
Fácil
Cómo hacer Salmorejo de Remolacha con Peras Asadas y Queso Azul
Hay combinaciones en la cocina que simplemente funcionan, y la de pera con queso azul es una de esas que llevan décadas conquistando paladares. Pero esta receta le da una vuelta inesperada al añadir el Salmorejo de Remolacha García Millán como base del emplatado, creando un contraste de sabores y colores que eleva un clásico a otro nivel. Lo dulce de la pera horneada con miel, lo intenso y salado del queso azul y lo fresco y terroso del salmorejo de remolacha se encuentran en el plato como si siempre hubieran estado destinados a ir juntos.
Vídeo receta paso a paso del Salmorejo de Remolacha con Peras Asadas y Queso Azul
Ingredientes
Preparación
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Prepara las peras Pela las peras con cuidado, córtalas por la mitad a lo largo y retira el corazón con las semillas usando un sacabolas o una cucharilla pequeña. Hazlo con suavidad para no romper la carne de la pera y conseguir un hueco limpio y redondeado donde después irá el queso. Un truco: corta una fina rodaja en la parte redondeada de cada mitad para que se mantenga estable sobre la bandeja sin rodar.
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Rellena con queso azul y miel Coloca las medias peras con el hueco hacia arriba sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Rellena cada cavidad con un trozo generoso de queso azul, presionando ligeramente para que encaje bien. Después, añade un hilito fino de miel por encima del queso. No te excedas: la pera ya tiene su propio dulzor natural, y la miel se concentrará en el horno.
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Hornea a temperatura baja Precalienta el horno a 110 °C. Introduce la bandeja y deja hornear durante 10 minutos. A esta temperatura suave, la pera se templa y se ablanda ligeramente sin perder su forma, mientras el queso azul funde despacio hasta convertirse en una crema densa que rellena el hueco sin desbordarse. No abras el horno durante la cocción para que la temperatura se mantenga estable.
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Emplata y sirve Mientras las peras están en el horno, prepara los platos con la base de salmorejo de remolacha (ver sección de emplatado). En cuanto las peras salgan del horno, colócalas directamente sobre el salmorejo, termina con los toques finales y sirve de inmediato para aprovechar el contraste entre la pera templada y el salmorejo frío.
Emplatado
- La base de salmorejo. Vierte dos o tres cucharadas generosas de Salmorejo de Remolacha García Millán frío directamente sobre el plato. Con el dorso de una cuchara, extiéndelo con un movimiento circular desde el centro hacia fuera, creando una base uniforme que cubra bien el fondo. No hace falta que sea perfecta: un acabado ligeramente irregular le da un aspecto más natural y artesano.
- La pera como protagonista. Coloca la media pera templada en el centro del salmorejo, con el queso fundido hacia arriba. Al apoyarla, el salmorejo frío subirá ligeramente por los bordes de la pera, creando ese contraste de color entre el rosa intenso y el tono dorado de la fruta que hace tan atractivo este plato.
- Los toques finales. Esparce cebollino picado fino alrededor de la pera y sobre el salmorejo. Añade unas migas pequeñas de queso azul en crudo directamente sobre el salmorejo, lejos de la pera: ese queso sin fundir aporta un contraste de textura con el que ha pasado por el horno. Si quieres un punto extra de dulzor, un último hilo de miel sobre la pera recién emplatada remata el conjunto.
- El plato ideal. Usa un plato llano y ancho, preferiblemente blanco o de color claro, para que el rosa vibrante del salmorejo de remolacha destaque al máximo. Los platos hondos no funcionan tan bien porque el salmorejo se acumula en el fondo y pierde el efecto visual de base extendida.
Consejos para preparar esta receta
¿Qué variedad de pera es la más adecuada?
La conferencia es la opción más fiable: tiene una carne firme que aguanta bien el horno sin deshacerse y un dulzor equilibrado que no compite con la miel. La pera ercolini también funciona muy bien por su tamaño más pequeño, ideal si quieres hacer raciones individuales más delicadas. Evita las variedades demasiado maduras o blandas como la blanquilla muy hecha, porque se desharían durante el horneado y perderían la forma que necesitas para el emplatado.
¿Puedo usar otro tipo de queso azul?
Por supuesto, y cada uno le dará un carácter distinto al plato. Un roquefort aporta intensidad y un punto picante; un gorgonzola dolce es más cremoso y suave; un cabrales le da toda la potencia del queso azul asturiano. Si prefieres algo menos contundente, un queso azul danés o un fourme d’Ambert son opciones más amables que igualmente funden de maravilla en el horno y combinan con la pera y el salmorejo.
¿Se puede preparar como entrante navideño para varios comensales?
Es ideal para eso. Prepara todas las medias peras rellenas en una bandeja de horno, hornéalas juntas y tendrás listas las raciones de golpe. Mientras están en el horno, ve emplatando las bases de salmorejo de remolacha en cada plato. Cuando salgan, solo necesitas colocar cada pera sobre su base y terminar con el cebollino y el queso. En cinco minutos tienes un entrante elegante para toda la mesa sin agobios de última hora.
¿El salmorejo de remolacha va frío o templado?
Frío o a temperatura ambiente, directamente del envase. El contraste térmico con la pera templada recién salida del horno es una de las claves del plato. Esa diferencia entre el salmorejo fresquito y el queso fundido caliente crea una experiencia en boca mucho más rica e interesante que si todo estuviera a la misma temperatura.




