El compromiso de García Millán con la calidad

El compromiso de García Millán con la calidad

En García Millán, la calidad está presente en cada etapa del proceso. Desde la selección de las materias primas hasta la elaboración y conservación de los productos. Aspectos como el origen de los ingredientes, la elaboración de productos 100% naturales o el mantenimiento de la cadena de frío forman parte de este proceos y permiten entender que hay detrás de los productos de García Millán.

¿Qué entendemos por calidad?

La calidad va más allá del producto final. Es el origen de las materias primas, el proceso de elaboración (lavar, cortar y triturar) y una correcta conservación son facores que intervienen en ella y requieren atención en cada etapa.

De la huerta a la mesa

La calidad empieza antes de la elaboración. En productos como el gazpacho y el salmorejo, los ingredientes son los protagonistas: lo que se selecciona acaba formando el producto final. Por eso, la selección y el cuidado desde el origen consitituye el primer paso del proceso.

Los ingredientes se recolectan diariamente y de forma manual en huertas de Andalucía. Una vez que llegan a fábrica, pasan por un proceso de selcción manual, en el que se revisa cada pieza y se retiran aquellas partes que no reúnen las condiciones adecuadas. Posteriormente, se eliminan los pedúnculos y otras partes no aprovechables antes de proceder al corte y continuar con el proceso de elaboración.

A lo natural por su nombre

El proceso de elaboración de García Millán busca mantener la esencia las recetas tradicionales, esas recetas de toda la vida que han pasado de generación en generación y que nos recuerdan a las que preparaban nuestras madres y abuelas. Una vez seleccionado los ingredientes, se lavan y se cortan manualmente antes de pasar al triturado. Durante este proceos se incorpora Aceite de Oliva Virgen Extra y sal, hasta conseguir la textura característica del gazpacho o del salmorejo.

¿Sabías que…?

Todos los gazpachos y salmorejos deben conservarse siempre entre 0 y 7 ºC. Mantener esta temperatura durante todo su recorrido, desde la fábrica hasta el frigorífico de cadas, es fundamental para evitar que se rompa la cadena de frío.

La importancia de la cadena de frío

El cuidado del producto continúa una vez finalizado el proceso de elaboración. Los gazpachos y salmorejos de García Millán deben estar siempre refrigerados, a una temperatura de entre 0º y 7º, desde que se elaboran en fábrica hasta que llegan a los puntos de ventas y, posteriormente, a casa.

Mantener la cadena de frío es fundamental en productos frescos. Si esta se rompe y el gazpacho o el salmorejo permanece fuera de las condiciones adecuadas de refirgeración, puede fermentar. Este cuidado tiene más importancia cuando las temperaturas exteriores son altas, como ocurre durante los meses de verano, especialmente en el Sur de España.

Al igual que en el resto del proceso, el cuidado continúa una vez que el producto llega a casa. Conservar el gazpacho y el salmorejo en el frigorífico es imprescindible para mantenerlos en las condiciones adecuadas hasta el momento de su consumo.

Un compromiso presente en todo el proceso

Detrás de cada gazpacho y cada salmorejo hay un recorrido en el que cada detalle cuenta. Conocer cómo se seleccionan, elaboran y conservan nuestros productos ayuda a entender mejor todo el trabajo que existe antes de que lleguen a nuestra mesa. Una forma de hacer las cosas que, en García Millán, se mantiene desde el origen hasta el final.

La tradición y sencillez forman parte de esta manera de entender nuestros productos. Mantener la esencia de las recetas de siempre, aquellas que durante generaciones se han preparado en casa, es también una forma de entener la calidad y trasladarla a nuestro día a día.

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